Uno de entre la gente le dijo a Jesús:
—Maestro, dile a mi hermano que me dé m
i parte de la herencia.
Y Jesús le contestó:
—Amigo, ¿quién me ha puesto sobre ustedes como juez o partidor?
También dijo:
—Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas.
Entonces les contó esta parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ‘¿Qué haré? No tengo dónde guardar mi cosecha.’ Y se dijo: ‘Ya sé lo que voy a hacer. Derribaré mis graneros y levantaré otros más grandes, para guardar en ellos toda mi cosecha y todo lo que tengo. Luego me diré: Amigo, tienes muchas cosas guardadas para muchos años; descansa, come, bebe, goza de la vida.’
Pero Dios le dijo: ‘Necio, esta misma noche perderás la vida, y lo que tienes guardado, ¿para quién será?’ Así le pasa al hombre que amontona riquezas para sí mismo, pero es pobre delante de Dios.”
——————————————————————————————-
Contemplo aquellas cosas que poseo. Hago un recuento de mi haber y mi poseer. Lo material y también mis posiciones lo que he logrado … Mi inteligencia, mi trabajo, mis estudios … ¿Cuáles de ellas cuido con mayor cuidado?. … ¿Para qué? … ¿Porqué? … ¿Y si Dios me llamara esta noche? … ¿Qué es lo que más me gustaría tener presentándome al Señor?. … Hago un momento de oración con el “Tomad Señor y recibid”. (Si no la tienes a mano, se encuentra al final de estas lecturas) Lo hago mío, lo aplico a mi vida.

