8 – Octubre – 2015 (Jueves) Lucas 11. 5-13.
También les dijo Jesús:
—Supongamos que uno de ust
edes tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa, y no tengo nada que darle.’ Sin duda el otro no le contestará desde adentro: ‘No me molestes; la puerta está cerrada, y mis hijos y yo ya estamos acostados; no puedo levantarme a darte nada.’ Les digo que, aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, lo hará por su impertinencia, y le dará todo lo que necesita. Así que yo les digo: Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.
“¿Acaso alguno de ustedes, que sea padre, sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado, o de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!”
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El Señor me invita a pedir. … Me desafía a que me desahogue pidiendo lo que siento que yo necesito…. Intento buscar lo que más necesito hoy. … Lo que más quiero …. ¿Qué le pido hoy a Dios? … ¿Qué es lo que más me aflige? … ¿Cuáles son mis deseos profundos? … Les pongo grado de importancia … los pongo frente a mí … y hago mi oración de petición. … Le pido con mucha fe a Dios por esos deseos y anhelos que me salen del corazón.

