﻿{"id":417,"date":"2015-12-12T15:09:56","date_gmt":"2015-12-12T15:09:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.parroquiadevina.cl\/?p=417"},"modified":"2015-12-12T15:21:04","modified_gmt":"2015-12-12T15:21:04","slug":"lecturas-de-la-misa-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/?p=417","title":{"rendered":"LECTURAS DE LA MISA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/adviento.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-medium wp-image-419 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/wp-content\/uploads\/2015\/12\/adviento-300x49.jpg\" alt=\"adviento\" width=\"300\" height=\"49\" \/><\/a><\/p>\n<p>Preparaci\u00f3n: Antes de la salida del celebrante<\/p>\n<p>Celebramos hoy el domingo tercero de Adviento, denominado &#8220;Gaudete&#8221;, por la primera palabra de la ant\u00edfona de entrada de este d\u00eda: &#8220;al\u00e9grense&#8221;, y que es precisamente la invitaci\u00f3n anticipada a la alegr\u00eda y que traduce perfectamente el esp\u00edritu tan especial que anima a todo este domingo: &#8220;el Se\u00f1or est\u00e1 a punto de venir en el misterio de la santa Navidad y esto nos llena de gozo.&#8221; <!--more-->Ambientaci\u00f3n: antes del acto penitencial El encuentro con el Se\u00f1or es la causa de nuestra alegr\u00eda; encuentro que nos libra de los temores y nos da paz y serenidad. Y Juan el Bautista hoy nos indica concretamente que, la conversi\u00f3n debe llevarnos a vivir el amor a Dios y al pr\u00f3jimo cumpliendo nuestros deberes, respetando la justicia y practicando la caridad.<\/p>\n<p><strong> Primera Lectura:<\/strong> Sofon\u00edas 3, 14-18a La Iglesia, la nueva Si\u00f3n, escucha la invitaci\u00f3n del Profeta; invitaci\u00f3n a la alegr\u00eda, porque el Se\u00f1or est\u00e1 en medio de ella. Eres la alegr\u00eda del Se\u00f1or Lectura de la profec\u00eda de Sofon\u00edas \u00a1Grita de alegr\u00eda, hija de Si\u00f3n! \u00a1Aclama, Israel! \u00a1Al\u00e9grate y regoc\u00edjate de todo coraz\u00f3n, hija de Jerusal\u00e9n! El Se\u00f1or ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Se\u00f1or, est\u00e1 en medio de ti: ya no temer\u00e1s ning\u00fan mal. Aquel d\u00eda, se dir\u00e1 a Jerusal\u00e9n: \u00a1No temas, Si\u00f3n, que no desfallezcan tus manos! \u00a1EI Se\u00f1or, tu Dios, est\u00e1 en medio de ti, es un guerrero victorioso! \u00a1\u00c9l exulta de alegr\u00eda a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegr\u00eda, como en los d\u00edas de fiesta. Palabra de Dios<\/p>\n<p><strong>Salmo Responsoria<\/strong>l Is 12, 2-6 R. \u00a1Aclamemos al Se\u00f1or con alegr\u00eda! \u00c9ste es el Dios de mi salvaci\u00f3n: yo tengo confianza y no temo, porque el Se\u00f1or es mi fuerza y mi protecci\u00f3n; \u00c9l fue mi salvaci\u00f3n. R. Ustedes sacar\u00e1n agua con alegr\u00eda de las fuentes de la salvaci\u00f3n. Den gracias al Se\u00f1or, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qu\u00e9 sublime es su Nombre. R. Canten al Se\u00f1or porque ha hecho algo grandioso: \u00a1que sea conocido en toda la tierra! \u00a1Aclama y grita de alegr\u00eda, habitante de Si\u00f3n, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R. Segunda Lectura: Filipenses 4, 4-7 Pablo nos exhorta a que esperemos la venida del Salvador, en una espera activa, plena de santidad y alegr\u00eda. El Se\u00f1or est\u00e1 cerca Lectura de la carta san Pablo a los cristianos de Filipos Hermanos: Al\u00e9grense siempre en el Se\u00f1or. Vuelvo a insistir, al\u00e9grense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Se\u00f1or est\u00e1 cerca. No se angustien por nada y, en cualquier circunstancia, recurran a la oraci\u00f3n y a la s\u00faplica, acompa\u00f1adas de acci\u00f3n de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomar\u00e1 bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jes\u00fas. Palabra de Dios.<\/p>\n<p><strong>Evangelio:<\/strong> Lucas 3, 2b-3. 10-18 En el santo Evangelio, Juan el Bautista nos invita a reflexionar en la preparaci\u00f3n a la venida del Se\u00f1or, como compromiso personal y comunitario de conversi\u00f3n \u00bfQu\u00e9 debemos hacer? Evangelio de N.S. Jesucristo seg\u00fan san Lucas Dios dirigi\u00f3 su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacar\u00edas, que estaba en el desierto. \u00c9ste comenz\u00f3 a recorrer toda la regi\u00f3n del r\u00edo Jord\u00e1n, anunciando un bautismo de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados. La gente le preguntaba: \u00ab\u00bfQu\u00e9 debemos hacer entonces?\u00bb El les respond\u00eda: \u00abEl que tenga dos t\u00fanicas, d\u00e9 una al que no tiene; y el que tenga qu\u00e9 comer, haga otro tanto\u00bb. Algunos publicanos vinieron tambi\u00e9n a hacerse bautizar y le preguntaron: \u00abMaestro, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer?\u00bb El les respondi\u00f3: \u00abNo exijan m\u00e1s de lo estipulado\u00bb. A su vez, unos soldados le preguntaron: \u00abY nosotros, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer?\u00bb Juan les respondi\u00f3: \u00abNo extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y cont\u00e9ntense con su sueldo\u00bb. Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no ser\u00eda el Mes\u00edas, \u00e9l tom\u00f3 la palabra y les dijo a todos: \u00abYo los bautizo con agua, pero viene uno que es m\u00e1s poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; \u00c9l los bautizar\u00e1 en el Esp\u00edritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumir\u00e1 la paja en el fuego inextinguible\u00bb. Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.\u00bb. Palabra del Se\u00f1or<\/p>\n<p><strong>Oraci\u00f3n de los fieles:<\/strong><\/p>\n<p><strong>Celebrante:<\/strong> Jes\u00fas ha venido a traer al mundo la salvaci\u00f3n prometida por los profetas y anunciada por Juan el Bautista. En \u00c9l hemos conocido el amor total del Padre y hemos cre\u00eddo. Por eso, ahora, con toda confianza, le presentamos nuestra plegaria. Gu\u00eda: A cada una de las peticiones responderemos cantando:<\/p>\n<p><strong> &#8220;\u00a1Marath\u00e1, ven, Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d <\/strong><\/p>\n<p>1. Padre santo, al pedirte por la Iglesia y el Santo Padre, para que siendo signo de tu amor en medio de los hombres, sea nuestra gu\u00eda en la espera gozosa del Se\u00f1or que viene a salvarnos, te pedimos&#8230;<\/p>\n<p>2. Padre todopoderoso, para que guiados por nuestro Obispo y todos los que con \u00e9l cuidan de este pueblo tuyo, en nuestra comunidad se realice una efectiva renovaci\u00f3n, seg\u00fan el Esp\u00edritu de tu Hijo, te pedimos&#8230;<\/p>\n<p>3. Se\u00f1or de la historia, para que todos, en este adviento, busquemos una sincera conversi\u00f3n de nuestras vidas y as\u00ed construyamos una patria donde verdaderamente reine la justicia, la fraternidad y la solidaridad, te pedimos&#8230;<\/p>\n<p>TERCER DOMINGO DE ADVIENTO 13 DE DICIEMBRE DE 2015 4. Dios de todo consuelo, para que cada hermano necesitado, pobre, abandonado, con hambre, enfermo, injustamente marginado, pueda encontrar por nuestras actitudes concretas durante este tiempo, un motivo para seguir esperando, te pedimos&#8230; 5. Dios rico en misericordia, para que todos los cristianos trabajemos comprometidamente en la conversi\u00f3n y preparaci\u00f3n de nuestras vidas, para poder recibir en nuestro coraz\u00f3n al Se\u00f1or Jes\u00fas, que viene a salvarnos, te pedimos&#8230;<\/p>\n<p>CELEBRANTE: Padre, fuente de todo don perfecto, escucha nuestras oraciones, y haz que siguiendo el ejemplo de la Virgen Mar\u00eda, recibamos con fe sincera y profunda alegr\u00eda al Emanuel que viene a salvar a todos los pueblos. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Presentaci\u00f3n de las ofrendas Este pan y este vino que ahora ofrecemos sobre la mesa del altar, deben ser un ofrecimiento de nuestras propias vidas, para que en ellas, y a partir de este d\u00eda, nazca realmente el Salvador.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Aclamaci\u00f3n despu\u00e9s de la Consagraci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em> T\u00fa has venido, T\u00fa volver\u00e1s, te esperamos, Oh Jes\u00fas. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>Estabas muerto y vivo est\u00e1s, s\u00e9 nuestra vida, Oh Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>Comuni\u00f3n: Un Ni\u00f1o nos ha nacido, un Hijo se nos ha dado: es el Pr\u00edncipe de la Paz, que ahora se nos ofrece sacramentado para que tambi\u00e9n nosotros recibamos la luz que nos conduce hacia la Gloria de Dios. Despedida: Al terminar esta celebraci\u00f3n llevemos a nuestros hogares el anuncio de alegr\u00eda y de paz; pero que esta alegr\u00eda no nos haga olvidar jam\u00e1s que la paz se construye en la justicia, en el respeto a los derechos de nuestros hermanos, en la oraci\u00f3n profunda y muy especialmente, en la solidaridad con los que sufren.<\/p>\n<p>MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO SANTA MISA Y APERTURA DE LA PUERTA SANTA Plaza de San Pedro \u2013 Martes 8 de diciembre de 2015 Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda En breve tendr\u00e9 la alegr\u00eda de abrir la Puerta Santa de la Misericordia. Como hice en Bangui, cumplimos este gesto, a la vez sencillo y fuertemente simb\u00f3lico, a la luz de la Palabra de Dios que hemos escuchado, y que pone en primer plano el primado de la gracia. En efecto, en estas lecturas se repite con frecuencia una expresi\u00f3n que evoca la que el \u00e1ngel Gabriel dirigi\u00f3 a una joven muchacha, asombrada y turbada, indicando el misterio que la envolver\u00eda: \u00abAl\u00e9grate, llena de gracia\u00bb (Lc 1,28). La Virgen Mar\u00eda est\u00e1 llamada en primer lugar a regocijarse por todo lo que el Se\u00f1or hizo en ella. La gracia de Dios la envolvi\u00f3, haci\u00e9ndola digna de convertirse en la madre de Cristo. Cuando Gabriel entra en su casa, tambi\u00e9n el misterio m\u00e1s profundo, que va m\u00e1s m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad de la raz\u00f3n, se convierte para ella en un motivo de alegr\u00eda, motivo de fe, motivo de abandono a la palabra que se revela. La plenitud de la gracia transforma el coraz\u00f3n, y lo hace capaz de realizar ese acto tan grande que cambiar\u00e1 la historia de la humanidad. La fiesta de la Inmaculada Concepci\u00f3n expresa la grandeza del amor Dios. \u00c9l no s\u00f3lo perdona el pecado, sino que en Mar\u00eda llega a prevenir la culpa original que todo hombre lleva en s\u00ed cuando viene a este mundo. Es el amor de Dios el que previene, anticipa y salva. El comienzo de la historia del pecado en el Jard\u00edn del Ed\u00e9n desemboca en el proyecto de un amor que salva. Las palabras del G\u00e9nesis nos remiten a la experiencia cotidiana de nuestra existencia personal. Siempre existe la tentaci\u00f3n de la desobediencia, que se manifiesta en el deseo de organizar nuestra vida al margen de la voluntad de Dios. Esta es la enemistad que insidia continuamente la vida de los hombres para oponerlos al dise\u00f1o de Dios. Y, sin embargo, tambi\u00e9n la historia del pecado se comprende s\u00f3lo a la luz del amor que perdona. El pecado s\u00f3lo se entiende con esta luz. Si todo quedase relegado al pecado, ser\u00edamos los m\u00e1s desesperados de entre las criaturas, mientras que la promesa de la victoria del amor de Cristo encierra todo en la misericordia del Padre. La palabra de Dios que hemos escuchado no deja lugar a dudas a este prop\u00f3sito. La Virgen Inmaculada es para nosotros testigo privilegiado de esta promesa y de su cumplimiento. Este A\u00f1o Extraordinario es tambi\u00e9n un don de gracia. Entrar por la puerta significa descubrir la profundidad de la misericordia del Padre que acoge a todos y sale personalmente al encuentro de cada uno. Es \u00c9l el que nos busca. Es \u00c9l el que sale a nuestro encuentro. Ser\u00e1 un a\u00f1o para crecer en la convicci\u00f3n de la misericordia. Cu\u00e1nto se ofende a Dios y a su gracia cuando se afirma sobre todo que los pecados son castigados por su juicio, en vez de destacar que son perdonados por su misericordia (cf. san Agust\u00edn, De praedestinatione sanctorum 12, 24) S\u00ed, as\u00ed es precisamente. Debemos anteponer la misericordia al juicio y, en cualquier caso, el juicio de Dios tendr\u00e1 lugar siempre a la luz de su misericordia. Que el atravesar la Puerta Santa, por lo tanto, haga que nos sintamos part\u00edcipes de este misterio de amor. Abandonemos toda forma de miedo y temor, porque no es propio de quien es amado; vivamos, m\u00e1s bien, la alegr\u00eda del encuentro con la gracia que lo transforma todo. Hoy, aqu\u00ed en Roma y en todas las di\u00f3cesis del mundo, cruzando la Puerta Santa, queremos recordar tambi\u00e9n otra puerta que los Padres del Concilio Vaticano II, hace cincuenta a\u00f1os, abrieron hacia el mundo. Esta fecha no puede ser recordada s\u00f3lo por la riqueza de los documentos producidos, que hasta el d\u00eda de hoy permiten verificar el gran progreso realizado en la fe. En primer lugar, sin embargo, el Concilio fue un encuentro. Un verdadero encuentro entre la Iglesia y los hombres de nuestro tiempo. Un encuentro marcado por el poder del Esp\u00edritu que empujaba a la Iglesia a salir de las aguas poco profundas que durante muchos a\u00f1os la hab\u00edan recluido en s\u00ed misma, para reemprender con entusiasmo el camino misionero. Era un volver a tomar el camino para ir al encuentro de cada hombre all\u00ed donde vive: en su ciudad, en su casa, en el trabajo&#8230;; dondequiera que haya una persona, all\u00ed est\u00e1 llamada la Iglesia a ir para llevar la alegr\u00eda del Evangelio y llevar la misericordia y el perd\u00f3n de Dios. Un impulso misionero, por lo tanto, que despu\u00e9s de estas d\u00e9cadas seguimos retomando con la misma fuerza y el mismo entusiasmo. El jubileo nos estimula a esta apertura y nos obliga a no descuidar el esp\u00edritu surgido en el Vaticano II, el del Samaritano, como record\u00f3 el beato Pablo VI en la conclusi\u00f3n del Concilio. Que al cruzar hoy la Puerta Santa nos comprometamos a hacer nuestra la misericordia del Buen Samaritano. \u00a9 Copyright &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/p>\n<p>AUDIENCIA GENERAL Plaza de san Pedro \u2013 mi\u00e9rcoles 9 de diciembre de 2015 \u00bfPor qu\u00e9 un Jubileo de la Misericordia? En su catequesis de la audiencia general del segundo mi\u00e9rcoles de diciembre, la primera del A\u00f1o Jubilar, el Papa Francisco se refiri\u00f3 al significado de este A\u00f1o Santo Extraordinario. En efecto, durante este encuentro con varios miles de fieles y peregrinos de numerosos pa\u00edses celebrado en la Plaza de San Pedro precisamente al d\u00eda siguiente de la solemne apertura de la Puerta Santa de la Bas\u00edlica Vaticana, y tras la apertura que realiz\u00f3 el I Domingo de Adviento en la Catedral de Bangui, en la Rep\u00fablica Centroafricana, el Obispo de Roma ofreci\u00f3 su reflexi\u00f3n respondiendo a la pregunta: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 un Jubileo de la Misericordia?\u201d. El Santo Padre explic\u00f3 que la Iglesia tiene necesidad de este momento extraordinario, puesto que en nuestra \u00e9poca, de profundos cambios, est\u00e1 llamada a ofrecer su contribuci\u00f3n, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercan\u00eda de Dios. De modo que el Jubileo es un tiempo favorable para que contemplando la Divina Misericordia, que supera todo l\u00edmite humano y resplandece sobre la oscuridad del pecado, podamos llegar a ser testigos m\u00e1s convencidos y eficaces. Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia \u2013 dijo tambi\u00e9n el Papa \u2013 significa dirigir la atenci\u00f3n al contenido esencial del Evangelio, es decir, a Jesucristo, la Misericordia hecha carne, que hace visible el gran misterio del Amor trinitario de Dios. El Papa Bergoglio tambi\u00e9n afirm\u00f3 que este A\u00f1o Santo se nos ofrece para experimentar en nuestra vida el toque dulce y suave del perd\u00f3n de Dios con su presencia y cercan\u00eda, de modo especial en los momentos de mayor necesidad. Por eso lo defini\u00f3 un momento privilegiado para que la Iglesia aprenda a elegir \u00fanicamente \u201clo que a Dios m\u00e1s le gusta\u201d, es decir, \u201cperdonar a sus hijos, tener misericordia de ellos, a fin de que ellos, a su vez, puedan perdonar a sus hermanos, resplandeciendo como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo\u201d. Adem\u00e1s, el Pont\u00edfice destac\u00f3 que la necesaria obra de renovaci\u00f3n de las instituciones y de las estructuras de la Iglesia es un medio que debe conducirnos a experimentar la misericordia de Dios que es la que garantiza a la Iglesia que sea esa ciudad sobre un monte que no permanece escondida (Cfr. Mt 5, 14). Y record\u00f3 que de este modo reforzaremos nuestra certidumbre en que la misericordia contribuye realmente a la construcci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano, especialmente en estos tiempos en que el perd\u00f3n es un hu\u00e9sped raro en los \u00e1mbitos de la vida humana, que incluye a las sociedades, las instituciones, el trabajo y las familias. El Papa Francisco concluy\u00f3 con el deseo de que en este A\u00f1o Santo cada uno de nosotros experimente la misericordia de Dios, para ser testigos de lo que a \u00e9l m\u00e1s le agrada. Y si bien \u2013 dijo \u2013 ser\u00eda ingenuo creer que esto pueda cambiar el mundo, con las palabras de la Primera Carta del Ap\u00f3stol San Pablo a los Corintios, record\u00f3 que \u201cla necedad de Dios es m\u00e1s sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es m\u00e1s fuerte que los hombres\u201d (1 Co 1, 25). (Mar\u00eda Fernanda Bernasconi &#8211; RV). Texto y audio completo de la catequesis Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas. Ayer he abierto aqu\u00ed, en la Bas\u00edlica de San Pedro, la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, despu\u00e9s de haberla abierta ya en la Catedral de Bangui en Rep\u00fablica Centroafricana. Hoy quisiera reflexionar junto a ustedes sobre el significado de este A\u00f1o Santo, respondiendo a la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 un Jubileo de la Misericordia? \u00bfQu\u00e9 significa esto? La Iglesia necesita de este momento extraordinario. No digo: es bueno para la Iglesia este tiempo extraordinario, no, no. Digo la Iglesia: necesita de este momento extraordinario. En nuestra \u00e9poca de profundos cambios, la Iglesia est\u00e1 llamada a ofrecer su contribuci\u00f3n peculiar, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercan\u00eda de Dios. Y el Jubileo es un tiempo favorable para todos nosotros, porque contemplando la Divina Misericordia, que supera cada l\u00edmite humano y resplandece sobre la obscuridad del pecado, podamos transformarnos en testigos m\u00e1s convencidos y eficaces. Dirigir la mirada a Dios, Padre misericordioso, y a los hermanos necesitados de misericordia, significa poner la atenci\u00f3n sobre el contenido esencial del Evangelio: Jes\u00fas la Misericordia hecha carne, que hace visible a nuestros ojos el gran misterio del Amor trinitario de Dios. Celebrar un Jubileo de la Misericordia equivale a poner de nuevo al centro de nuestra vida personal y de nuestras comunidades lo espec\u00edfico de la fe cristiana, es decir, Jesucristo, Dios misericordioso. Un A\u00f1o Santo, por lo tanto, para vivir la misericordia. Si, queridos hermanos y hermanas, este A\u00f1o Santo nos es ofrecido para experimentar en nuestra vida el toque dulce y suave del perd\u00f3n de Dios, su presencia al lado de nosotros y su cercan\u00eda, sobre todo en los momentos de mayor necesidad. Este Jubileo, en resumen, es un momento privilegiado para que la Iglesia aprenda a elegir \u00fanicamente \u201caquello que a Dios le gusta m\u00e1s\u201d. Y, \u00bfqu\u00e9 cosa es lo que \u201ca Dios le gusta m\u00e1s\u201d? Perdonar a sus hijos, tener misericordia de ellos, de modo que tambi\u00e9n ellos puedan a su vez perdonar a los hermanos, resplandeciendo como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo. Esto es aquello que a Dios le gusta m\u00e1s. San Ambrosio en un libro de teolog\u00eda que hab\u00eda escrito sobre Ad\u00e1n toma la historia de la creaci\u00f3n del mundo y dice que Dios, cada d\u00eda despu\u00e9s de haber creado la luna, el sol o los animales, el libro, la Biblia dice \u201cy Dios dijo que esto era bueno\u201d pero cuando ha creado al hombre y a la mujer la Biblia dice \u201cDios dijo que esto era muy bueno\u201d y San Ambrosio se pregunta por qu\u00e9 dice \u201cmuy bueno\u201d por qu\u00e9 -dice- est\u00e1 tan contento Dios despu\u00e9s de la creaci\u00f3n del hombre y de la mujer, porque finalmente ten\u00eda a alguno para perdonar. Es bello eh. La alegr\u00eda de Dios es perdonar, el ser de Dios es misericordia, por esto este a\u00f1o debemos abrir el coraz\u00f3n, para que este amor, esta alegr\u00eda de Dios nos llene, nos llene a todos nosotros de esta misericordia. El Jubileo ser\u00e1 un \u201ctiempo favorable\u201d para la Iglesia si aprendemos a elegir \u201caquello que a Dios le gusta m\u00e1s\u201d, sin ceder a la tentaci\u00f3n de pensar que haya algo m\u00e1s importante o prioritario. Nada es m\u00e1s importante que elegir \u201caquello que a Dios le gusta m\u00e1s\u201d, \u00a1su misericordia, su amor, su ternura, su abrazo, sus caricias! Tambi\u00e9n la necesaria obra de renovaci\u00f3n de las instituciones y de las estructuras de la Iglesia es un medio que debe conducirnos a hacer la experiencia viva y vivificante de la misericordia de Dios que, sola, puede garantizar a la Iglesia de ser aquella ciudad puesta sobre un monte que no puede permanecer escondida (cfr Mt 5,14). Solamente resplandece una Iglesia misericordiosa. Si debi\u00e9ramos, a\u00fan solo por un momento, olvidar que la misericordia es \u201caquello que a Dios le gusta m\u00e1s\u201d, cada esfuerzo nuestro ser\u00eda en vano, porque nos convertir\u00edamos en esclavos de nuestras instituciones y de nuestras estructuras, por m\u00e1s renovadas que puedan ser, pero siempre ser\u00edamos esclavos. \u00abSentir fuerte en nosotros la alegr\u00eda de haber sido reencontrados por Jes\u00fas, que como Buen Pastor ha venido a buscarnos porque est\u00e1bamos perdidos\u00bb (Homil\u00eda en las Primeras v\u00edsperas del domingo de la Divina Misericordia, 11 abril 2015): este es el objetivo que la Iglesia se pone en este A\u00f1o Santo. As\u00ed reforzaremos en nosotros la certeza de que la misericordia puede contribuir realmente a la edificaci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano. Especialmente en estos nuestros tiempos, en que el perd\u00f3n es un hu\u00e9sped raro en los \u00e1mbitos de la vida humana, el reclamo a la misericordia se hace m\u00e1s urgente, y esto en cada lugar: en la sociedad, en las instituciones, en el trabajo y tambi\u00e9n en la familia. Cierto, alguno podr\u00eda objetar: \u201cPero, Padre, la Iglesia, en este A\u00f1o, \u00bfno deber\u00eda hacer algo m\u00e1s? Es justo contemplar la misericordia de Dios, pero \u00a1hay muchas necesidades urgentes!\u201d. Es verdad, hay mucho por hacer, y yo en primer lugar no me canso de recordarlo. Pero es necesario tener en cuenta que, a la ra\u00edz del olvido de la misericordia, est\u00e1 siempre el amor proprio. En el mundo, esto toma la forma de la b\u00fasqueda exclusiva de los propios intereses, de placeres, de honores unidos al querer acumular riquezas, mientras que en la vida de los cristianos se disfraza a menudo de hipocres\u00eda y de mundanidad. Todas estas cosas son contrarias a la misericordia. Los lemas del amor propio, que hacen extranjera la misericordia en el mundo, son totalmente tantos y numerosos que frecuentemente no estamos ni siquiera en grado de reconocerlos como l\u00edmites y como pecado. He aqu\u00ed por qu\u00e9 es necesario reconocer el ser pecadores, para reforzar en nosotros la certeza de la misericordia divina. \u201cSe\u00f1or, yo soy un pecador, Se\u00f1or soy una pecadora, ven con tu misericordia\u201d y esta es una oraci\u00f3n bell\u00edsima, es f\u00e1cil eh, es una oraci\u00f3n f\u00e1cil para decirla todos los d\u00edas, todos los d\u00edas: \u201cSe\u00f1or yo soy un pecador, Se\u00f1or yo soy una pecadora, ven con tu misericordia\u201d. Queridos hermanos y hermanas, deseo que en este A\u00f1o Santo, cada uno de nosotros tenga experiencia de la misericordia de Dios, para ser testigos de \u201caquello que a Dios le gusta m\u00e1s\u201d. \u00bfEs de ingenuos creer que esto pueda cambiar el mundo? Si, humanamente hablando es de locos, pero \u00abporque la locura de Dios es m\u00e1s sabia que la sabidur\u00eda de los hombres, y la debilidad de Dios es m\u00e1s fuerte que la fortaleza de los hombres\u00bb (1 Cor 1,25). Gracias. (Traducci\u00f3n por Mercedes De La Torre \u2013 Radio Vaticano). Reflexi\u00f3n Juan nos llama a una sincera conversi\u00f3n 1.- Al\u00e9grate y g\u00f3zate de todo coraz\u00f3n. Es el domingo de la alegr\u00eda. El Se\u00f1or, proclama el profeta Sofon\u00edas, librar\u00e1 a Jerusal\u00e9n del acoso de todos sus enemigos No habr\u00e1 nada que temer, pues el perd\u00f3n de Dios extirpar\u00e1 de ra\u00edz todos los males y cancelar\u00e1 todas las condenas que pesaban sobre su pueblo. El amor del Se\u00f1or har\u00e1 maravillas en su pueblo, tanto que El mismo saltar\u00e1 de j\u00fabilo y se complacer\u00e1 en su propia obra. Sofon\u00edas describe el amor y la alegr\u00eda que tocan incluso al coraz\u00f3n de Dios: \u00c9l tambi\u00e9n se alegra de su propio triunfo en el hombre. La justicia de Dios se identifica con su misericordia y el resultado es la alegr\u00eda. La comunidad de creyentes de hoy tiene tambi\u00e9n en su seno a gentes que, con su vida, muestran la verdad de Jes\u00fas. Profetas para nuestro tiempo que nos hacen cantar, como en el Salmo que recitamos hoy, que el Se\u00f1or es nuestro Dios y salvador y no hay otro. El evangelio es &#8220;Buena noticia&#8221;; por tanto, motivo de alegr\u00eda para los creyentes. La alegr\u00eda cristiana proviene de la comuni\u00f3n con Dios y los hermanos, se manifiesta incluso en medio de las adversidades y nadie la puede quitar al que la tiene. Pablo en la segunda lectura exhorta repetidamente a la alegr\u00eda porque el Se\u00f1or est\u00e1 cerca. 2.- Una conversi\u00f3n que se traduzca en frutos de justicia. Juan Bautista predica la conversi\u00f3n primero al pueblo en general y, despu\u00e9s, a diferentes grupos o estamentos sociales. No exige a nadie que haga penitencia visti\u00e9ndose de saco y cubri\u00e9ndose la cabeza con ceniza. Juan no pide una conversi\u00f3n hacia el pasado, no pide lamentos y l\u00e1grimas sobre el pasado, lo que pide es un cambio hacia el futuro. La penitencia que predica ha de acreditarse por sus frutos y no por sus lamentos. En el rito bautismal, la Iglesia supone siempre esta pregunta en los catec\u00famenos: &#8220;\u00bfQu\u00e9 debemos hacer?&#8221;, y responde diciendo: &#8220;Guardar los mandamientos&#8221;, sobre todo el mandamiento del amor a Dios y al pr\u00f3jimo. El Bautista predic\u00f3 la penitencia en un mundo en el que el hombre viv\u00eda habitualmente en situaciones extremas y andaba preocupado por el vestir y el comer. En aquella situaci\u00f3n, el Bautista exig\u00eda nada menos que la reducci\u00f3n del consumo al m\u00ednimo vital: una sola t\u00fanica y el pan de cada d\u00eda, en beneficio de los excluidos y los hambrientos. Mientras haya hombres en el mundo que no tengan trabajo y lo necesario para vivir, nuestra sociedad estar\u00e1 condenada ante los ojos de Dios. \u00bfC\u00f3mo es posible que muchos est\u00e9n tirados en la calle sin un techo para vivir, mientras otros tienen sus viviendas vac\u00edas? El amor al pr\u00f3jimo supone que se ha cumplido antes con la justicia. Estaremos convertidos de verdad si somos capaces de compartir con el que no tiene lo m\u00ednimo para vivir dignamente. 3.- \u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer? A los publicanos, es decir, a los cobradores de impuestos, Juan les dice que cobren seg\u00fan tarifa justa y que no recurran a artima\u00f1as para enriquecerse a costa de los pobres. Evidentemente, en nuestra sociedad los que m\u00e1s cotizan son los pobres. Ellos son los que sufren las consecuencias de la crisis, mientras hay pol\u00edticos y empresarios corruptos que niegan el salario a los pobres. Por tanto, no se puede hablar de una verdadera conversi\u00f3n cristiana si los cristianos no estamos empe\u00f1ados en una justicia aut\u00e9ntica. A los soldados, a la fuerza p\u00fablica, el Bautista exige que se contenten con la soldada, que no denuncien falsamente y no utilicen la fuerza en provecho propio. El negocio de los armamentos est\u00e1 pidiendo a gritos una conversi\u00f3n p\u00fablica. \u00bfQu\u00e9 te dir\u00eda a ti ahora el Bautista en tu situaci\u00f3n concreta? Jes\u00fas utiliza un lenguaje diferente a Juan el Bautista. No ha venido a condenar a los hombres, sino a salvarlos. Pero tambi\u00e9n nos pide conversi\u00f3n y cambio de vida para construir entre todos una sociedad m\u00e1s justa. Jos\u00e9 Mar\u00eda Mart\u00edn OSA, www.betania.es \u00a1Qu\u00e9 mi conversi\u00f3n es posible! 1.- Juan y Julia viv\u00edan en la madrile\u00f1\u00edsima calle de Alcal\u00e1 y desde sus balcones y sobre la cabeza de Esparteros se ve\u00eda el Retiro (**). Ella, c\u00e1ncer desde hacia m\u00e1s de dos a\u00f1os\u2026 Padre muchas cosas buenas he recibido del Se\u00f1or, una buena familia que me educ\u00f3, un marido al que me he entregado de lleno y ah\u00ed le tiene junto a mi sin dejarme un momento, una posici\u00f3n muy desahogada. Pero el don mayor es esta enfermedad que \u00c9l me ha enviado y que me ha encontrar la verdadera paz interior. Y lo malo para mi mismo es que ella continu\u00f3: \u201cd\u00edgame algo que me ayude a acercarme a Dios. Esta mujer desde su lecho era el centro de sus amigas, que la visitaban con frecuencia por la alegr\u00eda que se desprend\u00eda de ella. Alegr\u00edas inexplicables. \u201cAlegraos siempre en el Se\u00f1or\u201d, nos dice San Pablo desde la c\u00e1rcel. 2.- Cuando se quiere pintar el catolicismo de nuestro pueblo \u2013 todav\u00eda\u2013 se pinta una larga fila de mujeres vestidas de negro, caminando tras un f\u00e9retro, camino del cementerio en medio de los filas de cipreses. Y es posible que no sea as\u00ed en las grandes ciudades por razones pr\u00e1cticas. Pero as\u00ed sigue siendo en los pueblos y en muchas ciudades no tan grandes. \u00bfY no tiene esa escena algo de verdad? \u00bfCu\u00e1ntos que se dicen cat\u00f3licos cuentas sus misas asistidas por los funerales a que por obligaci\u00f3n social han tenido que asistir? \u00bfNo resultamos verdaderos aguafiestas, en medio de la alegr\u00eda juvenil, cuando nuestro severo no hace m\u00e1s que reprender a todo aquello que no se hac\u00eda en nuestros tiempos? \u00bfSomos as\u00ed los testigos de la Buena Nueva, de una Noticia Buen\u00edsima\u2026? \u00a1del gran notici\u00f3n! Y el notici\u00f3n es que Dios se ha hecho uno de nosotros. \u00a1Tan cerca est\u00e1! Y con eso mi vida vulgar, mon\u00f3tona, sin luz, sin alegr\u00eda, puede cambiar \u00a1Qu\u00e9 mi conversi\u00f3n es posible! 3.- Qu\u00e9 sabias son las preguntas del pueblo sencillo que no viene a preguntar a Juan en quien creen. \u201cQu\u00e9 nos ense\u00f1as\u2026 \u00bfQu\u00e9 debemos creer? \u00a1No\u2026! \u201c\u00bfQu\u00e9 tenemos que hacer? El mismo Dios est\u00e1 cansado de palabras de sonidos vac\u00edos y env\u00eda una Palabra, la \u00fanica que \u00c9l tiene, y que es persona. El Reino de Dios se hace con personas y con hechos. Por eso la contestaci\u00f3n de Juan es tambi\u00e9n sencilla: \u201cSi tienes dos t\u00fanicas, da una\u201d. \u201cHaz justicia, deja de oprimir a los dem\u00e1s\u201d. Dej\u00e9monos de teolog\u00edas, de convertirlo todo en asambleas y reuniones, vamos a comenzar cada uno a \u201chacer algo\u201d por los que tenemos cerca de nosotros. (**) Se refiere el Padre Maruri a la estatua ecuestre del General Esparteros que hay en el cruce de las calles de Alcal\u00e1 y Pr\u00edncipe de Vergara en Madrid. El Retiro es el gran parque urbano situado en el centro de la capital de Espa\u00f1a. Jos\u00e9 Mar\u00eda Maruri, SJ, www.betnia.es \u00a1Qu\u00e9 se note! 1.- Estamos en el ecuador del Adviento. Y, todas las lecturas, son vitaminas que nos levantan en el aire m\u00e1s optimista e ilusionante: \u00a1Grita de j\u00fabilo! \u00a1Al\u00e9grate y g\u00f3zate de coraz\u00f3n! \u00a1Estad siempre alegres! Y, Juan, les anunciaba la Buena Noticia. Este domingo es un par\u00e9ntesis en medio de, la cierta austeridad, que ha marcado este tiempo de adviento. \u00a1Tenemos tantos motivos para la satisfacci\u00f3n! El Se\u00f1or viene. Y, si algo proporciona la pr\u00f3xima Navidad, no son precisamente regalos vac\u00edos de cari\u00f1o, sino pesebres desbord\u00e1ndose de amor de Dios. Y, por eso, amigos, toda la liturgia de este d\u00eda es una llamada a sonre\u00edr, a cantar las alabanzas del Se\u00f1or, a poner \u2013en el horizonte de los pr\u00f3ximos d\u00edas\u2013 la estrella que nos lleva directamente al encuentro personal y comunitario con Dios. 2.- Un cristiano caminaba contento por una calle de una gran ciudad. Se encontr\u00f3 con unos j\u00f3venes de un instituto que iban realizando una encuesta sobre \u201cc\u00f3mo se sienten los hombres hoy\u201d. Al acercarse a esta persona, alegre y sonriente por fuera, le preguntaron: \u00bfEs usted feliz? Y, el cristiano les contest\u00f3: \u00a1Totalmente! \u00a1Acabo de escuchar un mensaje y de estar con Alguien que me hace sentirme bien! Los j\u00f3venes, extra\u00f1ados de tanta dicha, volvieron a preguntarle: \u00bfY d\u00f3nde podemos localizar a ese sujeto para que nos diga cual es y d\u00f3nde est\u00e1 el secreto de la felicidad que Vd. tiene? \u00a1Ay amigos! No est\u00e1 muy lejos de vosotros. Si busc\u00e1is un poco, en el fondo de vuestro coraz\u00f3n, encontrar\u00e9is la raz\u00f3n de mi felicidad: Dios. 3.- Un cristiano alegre alecciona m\u00e1s que mil palabras. &#8211;\u00bfQu\u00e9 podemos ofrecer en el trabajo? El testimonio de nuestra pertenencia a la Iglesia &#8211;\u00bfQu\u00e9 pueden ofrecer los padres a sus hijos? El ejemplo de una vida cristiana que es cuidada con la oraci\u00f3n, con la bendici\u00f3n de la mesa, con la participaci\u00f3n en la eucarist\u00eda &#8211;\u00bfQu\u00e9 ofrecer los sacerdotes a los que nos observan y servimos? Una vida sacerdotal entregada, entusiasta, convencida y sin componendas &#8211;\u00bfQu\u00e9 podemos ofrecer, los que todos los domingos escuchamos la Palabra del Se\u00f1or? Un compromiso m\u00e1s activo a favor de las causas de los m\u00e1s pobres; una generosidad que nunca se canse ni exija condiciones; una coherencia, por lo menos en ciertos m\u00ednimos, que denoten que vivimos y seguimos a ese Alguien que es Jes\u00fas de Nazaret. 4.- La alegr\u00eda cristiana (en estos tiempos donde el \u201claicismo\u201d parece ser \u201cun meteorito destructor\u201d de ideales cristianos, que de repente algunos quieren imponer en el firmamento y en el universo de la sociedad moderna) no la podemos dejar guardada bajo llave en el cofre de los cuatro muros de una iglesia, en la familia, en las aulas de un colegio cat\u00f3lico o en el seno de una comunidad que cree y vive en el Se\u00f1or. Entre otras cosas porque, la alegr\u00eda, es un bien escaso en nuestra sociedad. \u00a1Cu\u00e1nta sonrisa forzada! \u00a1Cu\u00e1nta alegr\u00eda postiza y comprada! -La alegr\u00eda de la Navidad no la ofrece el destello de unos adornos que, entre otras cosas, ya ni recuerdan el contenido de lo que celebramos. -La alegr\u00eda de la Navidad, no la produce el licor. Eso, m\u00e1s bien, adormece y atonta los sentidos. -La alegr\u00eda de la Navidad, la m\u00e1s aut\u00e9ntica y duradera, surge cuando el hombre sabe que hay un Dios que viene; que est\u00e1 cerca; que nos quiere y que sale a nuestro encuentro para salvarnos. \u00bfSalvarnos? \u00a1S\u00ed! Observemos el atolladero en el que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, nos debatimos y nos hemos metido y\u2026comprobaremos que necesitamos de una presencia superior, que con rostro de Ni\u00f1o nos anime, nos aliente y nos haga despuntar en una alegr\u00eda natural y sincera. Y, ya sab\u00e9is, si alg\u00fan regalo podemos ofrecer \u2013caro y dif\u00edcil de ver en el d\u00eda a d\u00eda\u2013 es la alegr\u00eda que llevamos dentro. Y, en este A\u00f1o de la Fe, la prueba de que somos hijos de Dios y de que estamos contentos en serlo es puede denotarse, perfectamente, en la alegr\u00eda que sentimos dentro y que la manifestamos p\u00fablicamente por fuera. Javier Leoz, www.betnia.es Al\u00e9grense siempre en el Se\u00f1or. Vuelvo a insistir, al\u00e9grense. ADVIENTO, TIEMPO DE LA ESPERA DE CRISTO Fuente: http:\/\/mercaba.org\/LITURGIA\/Adv\/tiempo espera.htm 1. Volver a empezar, volver a esperar El a\u00f1o lit\u00fargico que empieza con el tiempo de Adviento, marca el ritmo vital de la Iglesia en camino hacia su realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica en el encuentro definitivo con el Se\u00f1or. Cada a\u00f1o, al recorrer el ciclo anual de los misterios de Cristo, entramos en comuni\u00f3n con el Se\u00f1or en la triple dimensi\u00f3n del misterio ya anunciado y cumplido (el pasado), de su presencia permanente que nos permite participar de este misterio en la liturgia de la Iglesia (el presente), de la espera de la bienaventurada realizaci\u00f3n del misterio anunciado y ya presente en su \u00faltima y definitiva manifestaci\u00f3n (el futuro). Y sin embargo no deber\u00edamos tener nunca la sensaci\u00f3n que el a\u00f1o lit\u00fargico que vuelve puntual en cada ciclo temporal, sea una repetici\u00f3n; como si nuestra vida y nuestra experiencia de los misterios fuera una especie de c\u00edrculo cerrado que vuelve continuamente sobre s\u00ed mismo, como una eterna y mon\u00f3tona repetici\u00f3n de celebraciones. Cristo que es el Se\u00f1or de la historia ha salvado nuestra experiencia humana del fatalismo del eterno retorno. El tiempo est\u00e1 abierto hacia el futuro, como en espiral, o como quien va hacia la cima de una monta\u00f1a, subiendo poco a poco, bordeando la monta\u00f1a. El tiempo es ya tiempo oportuno de Dios. Y es tiempo nuevo. Nuevo con la novedad de Dios. Nuevo con la novedad de nuestra propia experiencia humana y eclesial que permite que el misterio celebrado cobre tonos nuevos, tenga resonancias in\u00e9ditas, nos ofrezca la posibilidad de vivir en salvaci\u00f3n el momento presente de nuestra historia, en contacto con el eterno misterio de Cristo. Estamos ya en Adviento y se acerca Navidad. Y con estos dos momentos iniciales del a\u00f1o lit\u00fargico se nos ofrece la posibilidad de vivir algunos momentos o aspectos del misterio de Cristo y de la Iglesia. El misterio de Cristo que celebramos en este tiempo es precisamente el del Mes\u00edas anunciado, esperado, que finalmente ha llegado para realizar las promesas y las esperanzas. Y es tambi\u00e9n el misterio de aquel que tiene que venir al final de los tiempos. Por eso la Iglesia celebra el Adviento con una atenci\u00f3n vigilante, atenta al misterio de la historia y a los signos de los tiempos, sol\u00edcita por preparar los caminos del Se\u00f1or y colaborar \u00e1 la llegada definitiva de su Reino. Tiempo que espera con el sabor de esperanzas cumplidas; cuando llega Navidad, y se celebra la fidelidad de Dios a sus promesas con la venida de su Hijo, manifestaci\u00f3n del amor de Dios para todos los hombres. El Verbo Encarnado, el Enmanuel, cuyos pasos se escuchan a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas del Antiguo Testamento, como afirman los Padres de la Iglesia, es ya una afirmaci\u00f3n anticipada y una promesa cumplida que asegura a la Iglesia que tambi\u00e9n las esperanzas escatol\u00f3gicas tendr\u00e1n su cumplimiento cabal. Es tambi\u00e9n Adviento tiempo de la Iglesia. Iglesia que somos nosotros. Un misterio que nos concierne y una responsabilidad que nos ata\u00f1e. Iglesia de Adviento que es Iglesia en vela, comunidad de la esperanza, pueblo peregrino y misionero, depositario de las promesas e int\u00e9rprete de los anhelos de toda la humanidad. Iglesia misionera del anuncio del &#8220;Esperado de todas las naciones&#8221;, en un tiempo en el que para muchos pueblos todav\u00eda es Adviento. Adviento y Navidad son como las dos caras de una misma medalla en esta experiencia lit\u00fargica de la Iglesia. Por una parte la espera y la esperanza; por otra la presencia y el cumplimiento de las promesas. Navidad asegura a este nuevo Adviento de la historia, en espera de risto glorioso, la fidelidad de Dios. No son vanas nuestras esperanzas, como no fueron vanas las del pueblo de Israel que esperaba al Mes\u00edas. Por eso Adviento es celebraci\u00f3n de la espera mesi\u00e1nica de nuestros Padres en la fe y actualizaci\u00f3n de nuestras esperanzas de cara a Cristo, cuando venga a salvar definitivamente nuestro mundo y nuestra historia. Y Navidad, en la que desemboca el Adviento, es celebraci\u00f3n del Dios con nosotros, gozo por la compa\u00f1\u00eda de Dios que desde hace dos mil a\u00f1os est\u00e1 presente en la vida de la Iglesia, a partir de su Encarnaci\u00f3n y en una misteriosa y real presencia en los misterios de la liturgia. 2. El sabor primitivo del Adviento cristiano: &#8220;Marana-th\u00e1&#8221; Sabemos que la celebraci\u00f3n lit\u00fargica de Adviento, como espera del Se\u00f1or, es relativamente tard\u00eda en la tradici\u00f3n de la Iglesia. Su organizaci\u00f3n definitiva en la liturgia romana es del siglo VI. Y sin embargo lo que celebra tiene un inconfundible sabor primitivo que nos hace remontar a los primeros d\u00edas de la Iglesia apost\u00f3lica. La clave para entender este sentido primitivo del Adviento cristiano y vivirlo en sinton\u00eda con las esperanzas de la Iglesia primitiva nos la ofrece una palabra breve y densa en su significado; una palabra que resume la espiritualidad del Adviento y su misma oraci\u00f3n lit\u00fargica. Una palabra que hace de puente entre el ayer y el hoy, y nos proyecta hacia el futuro. Es la palabra &#8220;Maranatha&#8221;. Esta expresi\u00f3n, conservada casi como una reliquia en la misma lengua materna de Jes\u00fas, resonaba en las asambleas primitivas como resuena hoy en nuestro Adviento. Y puede y debe convertirse para nosotros es una f\u00f3rmula para la &#8220;oraci\u00f3n del coraz\u00f3n&#8221;, como una invocaci\u00f3n que se hace con el latido del coraz\u00f3n y el ritmo respiratorio, como para entrar con todo nuestro ser en la espiritualidad del Adviento. Esta palabra tiene un doble significado, seg\u00fan sus dos posibles lecturas. Si separamos las dos primeras s\u00edlabas, la palabra Maran-ath\u00e1 se convierte en una afirmaci\u00f3n gozosa, plet\u00f3rica de fe. Significa: &#8220;El Se\u00f1or viene&#8221; o &#8220;El Se\u00f1or ha venido&#8221;. Es una f\u00f3rmula, pues, que aclama la presencia del Resucitado en medio de la comunidad cultual. En cambio, si la pronunciamos separando las tres primeras s\u00edlabas de la cuarta diciendo Marana-th\u00e1, la invocaci\u00f3n se convierte en un grito de esperanza: &#8220;Ven, Se\u00f1or&#8221;, como en las \u00faltimas palabras del Apocalipsis: &#8220;Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas&#8221; (Ap 22,20; Cfr. 1 Cor 16,22). Las dos lecturas tienen su fundamento literario, su significado teol\u00f3gico y su carga de experiencia cristiana, tanto en la primitiva comunidad cristiana como en nuestra comunidad lit\u00fargica. El Se\u00f1or est\u00e1 presente en su comunidad, como \u00e9l lo ha prometido (Cfr. Mt 18,20). Y sin embargo esta presencia no es evidente y no es definitiva. Por eso, cuanto m\u00e1s real es su \u00a1Comprom\u00e9tete inscribi\u00e9ndote en tu parroquia! Tu aporte es importante \u00a1Contigo somos 100% Iglesia! presencia en la Iglesia, como en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, m\u00e1s imperioso se hace el deseo de la presencia sin velos, de la manifestaci\u00f3n definitiva. Y por eso aclamamos: &#8220;Ven, Se\u00f1or, Jes\u00fas&#8221;. Es significativo que esta expresi\u00f3n se encuentre en la \u00faltima p\u00e1gina de la revelaci\u00f3n del N.T. que es el Apocalipsis, como el \u00faltimo suspiro del Esp\u00edritu y de la Esposa, como la oraci\u00f3n definitiva e incesante que rasga los cielos a trav\u00e9s de los tiempos y resuena como un secreto de la historia que tiene que cumplirse, esperanza y deseo de los cristianos, pero con una proyecci\u00f3n universal. Hasta el momento en que se escuche ya cercana la voz del que continuamente viene y diga: &#8220;S\u00ed, vendr\u00e9 pronto&#8221; (Ap 22,20). Entonces comprenderemos que ya estaba con nosotros. Y ahora nos invita a que para siempre estemos con El. Curiosamente sabemos que esta expresi\u00f3n cristiana ha nacido en el ambiente de las celebraciones eucar\u00edsticas primitivas. Los disc\u00edpulos que hab\u00edan conocido al Maestro y hablaban de \u00e9l suscitaban, podemos pensar, una gran nostalgia por su persona, un gran deseo de conocerlo. Esta nostalgia se convirti\u00f3 en impaciencia escatol\u00f3gica por su venida, cuando las comunidades primitivas creyeron inminente su retorno. Por eso cada vez que en el memorial lit\u00fargico del Se\u00f1or, la Eucarist\u00eda, se celebraba en un intenso clima de esperanza, se evocaba la presencia del Resucitado y se profesaba la fe en su misteriosa autodonaci\u00f3n en los signos del pan y del vino, &#8220;eucaristizados&#8221;. Y sin embargo la presencia sacramental no colmaba el deseo de verlo cara a cara y se hac\u00eda m\u00e1s ardiente la s\u00faplica: &#8220;Marana-th\u00e1: &#8220;Se\u00f1or, ven&#8221;. 3. Adviento, proyecci\u00f3n de la Pascua Esta experiencia primitiva de la espera impaciente del retorno del Se\u00f1or que nace de la Pascua, es fundamento de nuestra celebraci\u00f3n actual del Adviento, como lo es tambi\u00e9n aquella larga espera de nuestros Padres en la fe que volv\u00edan sus miradas hacia el futuro, casi vislumbrando, como hacen los profetas, los rasgos de aquel que ten\u00eda que venir para salvar a su pueblo. Por eso el tema del &#8220;Marana-th\u00e1&#8221;, repetido en las invocaciones y en los himnos de Adviento, es como una prolongaci\u00f3n de la invocaci\u00f3n del Padre nuestro: &#8220;Venga a nosotros tu Reino&#8221;. Ambas invocaciones nos permiten vivir una instancia fundamental de la experiencia cristiana que la Iglesia celebra de un modo coral en Adviento: la esperanza de la definitiva venida del Se\u00f1or. As\u00ed Adviento es como una proyecci\u00f3n de la Pascua, una ritualizaci\u00f3n prolongada de una de las dimensiones esenciales de la Vigilia pascual que es la ra\u00edz y s\u00edntesis de todo el A\u00f1o lit\u00fargico. En realidad, la primera ritualizaci\u00f3n de la esperanza escatol\u00f3gica, los cristianos la celebraban en la Vigilia pascual. Si antiguas tradiciones hebreas aseguraban que el Mes\u00edas ten\u00eda que venir en la celebraci\u00f3n de la Cena pascual, los cristianos recogieron tambi\u00e9n esta tradici\u00f3n. Cuando se reun\u00edan para celebrar la Pascua ten\u00edan la certeza de que el Se\u00f1or volver\u00eda una vez u otra. Un texto de San Jer\u00f3nimo nos recuerda esta curiosa tradici\u00f3n: &#8220;Una tradici\u00f3n de los jud\u00edos dice que Cristo vendr\u00e1 a medianoche, como en el tiempo de Egipto, cuando se celebr\u00f3 la Pascua&#8230; De aqu\u00ed creo que viene la tradici\u00f3n apost\u00f3lica que ha llegado hasta nosotros; seg\u00fan \u00e9sta no es l\u00edcito despedir la asamblea en la vigilia pascual antes de medianoche, mientras se espera todav\u00eda la venida de Cristo. Pero pasado este tiempo, todos hacen fiesta, al recobrar de nuevo la seguridad&#8221;. Textos lit\u00fargicos antiguos, conservados todav\u00eda hoy en la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica ambrosiana, ponen en labios del Se\u00f1or estas palabras con las que aclamamos su presencia despu\u00e9s de la consagraci\u00f3n: &#8220;Cada vez que hag\u00e1is esto, lo har\u00e9is como memorial m\u00edo: anunciar\u00e9is mi muerte, proclamar\u00e9is mi resurrecci\u00f3n, esperar\u00e9is con confianza mi retomo, hasta que venga de nuevo a vosotros desde el cielo&#8221;. Se puede, pues, afirmar que Adviento celebra un fragmento de la Pascua, su dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica, y al colocarse como preparaci\u00f3n del principio del misterio pascual que es Navidad, nos hace revivir la otra espera y la otra venida. La espera de los justos del Antiguo Testamento, y la venida que cumpli\u00f3 tantas promesas, el misterio de Navidad, misterio de la presencia del Dios con nosotros. 4. Adviento, espiritualidad de la esperanza Estas dos actitudes, la espera escatol\u00f3gica y la espera mesi\u00e1nica, dan el tono a la espiritualidad del Adviento y marcan el pensamiento de la Iglesia en su plegaria lit\u00fargica, haciendo de ella la comunidad de la esperanza. Una venida anuncia y confirma la otra. Navidad es garant\u00eda de la Parus\u00eda del Se\u00f1or. Pero nosotros nos podemos vivir el Adviento como los justos del Antiguo Testamento, como si en realidad el Mes\u00edas no hubiera venido. Adviento no es ficci\u00f3n. Es realidad, a partir del misterio de la Pascua. La Iglesia nos dice a prop\u00f3sito de este tiempo de gracia: &#8220;El tiempo de Adviento tiene una doble \u00edndole: es el tiempo de preparaci\u00f3n para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectaci\u00f3n de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectaci\u00f3n piadosa y alegre&#8221;. Da el tono a esta orientaci\u00f3n lit\u00fargica el primer prefacio de Adviento, cuando bendecimos al Padre por este misterio de la espera de Cristo: &#8220;Quien al venir por vez primera en la humildad de nuestra carne, realiz\u00f3 el plan de redenci\u00f3n trazado desde antiguo y nos abri\u00f3 el camino de la salvaci\u00f3n; para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria, revelando as\u00ed la plenitud de su obra, podamos recibir los bienes prometidos que ahora, en vigilante espera, confiamos alcanzar&#8221;. Entre el pasado y el futuro \u00bfcu\u00e1l puede ser el significado del Adviento lit\u00fargico para la vida de la Iglesia? \u00bfC\u00f3mo enriquecer el Adviento con nuestra propia experiencia espiritual y social de personas y comunidades que viven con realismo este tiempo de gracia? Ante todo, la Iglesia tiene la clara conciencia de ser en este mundo la presencia inicial del Reino de Dios, pero ora y trabaja para que el Reino se manifieste en toda su plenitud. Por eso cuanto m\u00e1s precaria se hace la seguridad de los hombres tanto m\u00e1s fuerte y responsable se hace la esperanza de la Iglesia y su misi\u00f3n. Con los textos del tiempo de Adviento -textos b\u00edblicos arcaicos, textos eclesiales de rancio abolengo como las ant\u00edfonas mayores o los himnos cl\u00e1sicos, textos de nueva composici\u00f3n como las intercesiones de Laudes y V\u00edsperas- la Iglesia ora con realismo por toda la humana sociedad, necesitada de una salvaci\u00f3n integral con la presencia del Se\u00f1or. Hacemos nuestros los gemidos del Esp\u00edritu que brotan de la humana sociedad y de la creaci\u00f3n, y los convertimos en oraciones de deseo y de esperanza, en fuertes imploraciones de salvaci\u00f3n y de presencia. La Iglesia, int\u00e9rprete de la humanidad, sabe que el vac\u00edo del deseo crea espacios a la esperanza, y la conciencia de la necesidad de la redenci\u00f3n abre las puertas al Mes\u00edas redentor. Por eso en este tiempo de Adviento, la Iglesia vive de forma intensa y concentrada las esperanzas del Antiguo Testamento, el deseo de las primeras comunidades cristianas; la oraci\u00f3n es ya confesi\u00f3n de la necesidad de una venida y profesi\u00f3n esperanzadora de la certeza de que el Se\u00f1or viene y que anticipa misteriosamente esta venida definitiva al mundo en los corazones de los fieles y en los espacios que la comunidad ofrece. No es intimismo, sino realismo personalista, el poner el acento en la vivencia del Adviento como experiencia personal, interior, de espera y de vigilancia, en el momento presente de nuestra historia y de nuestro camino hacia la plenitud de la vida en Cristo. El Cardenal H. J. Newman ha expresado muy bien el sentido personal del Adviento en una homil\u00eda de la que destacamos estas expresiones: &#8220;\u00bfSab\u00e9is lo que significa esperar a un amigo, esperar que llegue y ver que tarda? \u00bfSab\u00e9is lo que significa estar en ansia cuando una cosa podr\u00eda ocurrir y no acaece, o estar a la espera de alg\u00fan acontecimiento importante que os hace latir el coraz\u00f3n cuando os lo recuerdan y al que pens\u00e1is cada ma\u00f1ana desde que abr\u00eds los ojos? \u00bfSab\u00e9is lo que es tener un amigo lejos, esperar sus noticias y preguntaros cada d\u00eda qu\u00e9 estar\u00e1 haciendo en ese momento o si se encontrar\u00e1 bien?&#8230; Velar en espera de Cristo es un sentimiento que se parece a todos estos, en la medida en que los sentimientos de este mundo pueden ser semejantes a los del otro mundo&#8221;. Salvaci\u00f3n de Adviento. No es una palabra huera, cuando hay una experiencia viva. Se espera lo que se desea. Se desea aquello que se necesita. \u00bfC\u00f3mo podemos decir que esperamos al Se\u00f1or si no lo deseamos, o que lo deseamos si no sentimos necesidad de su presencia? Sin deseo, no hay esperanza, sin necesidad no hay deseo. Y sin estas componentes de la espiritualidad del Adviento, la oraci\u00f3n del deseo y de la esperanza pierde su verdad y su fuerza expresiva. No hay Adviento donde no hay deseo y necesidad de presencia y de salvaci\u00f3n. Por eso la materia prima del tiempo lit\u00fargico de la espera y la esperanza, a nivel personal, es la invocaci\u00f3n sentida y sincera de una nueva venida del Se\u00f1or en nuestra vida personal, en ese momento del camino de nuestra experiencia eclesial. Lo ha expresado muy bien el an\u00f3nimo autor de meditaciones evang\u00e9lico-lit\u00fargicas que firma &#8220;un monje de la Iglesia de Oriente&#8221; y que en realidad es el monje L. Guillet: &#8220;Quien espera a Cristo se ilumina y se dilata en cada instante. Se dilata porque lo vemos que tiende \u00a0hacia su plenitud. Se ilumina porque la presencia de Cristo proyecta ya sobre \u00e9l la luz de una venida todav\u00eda m\u00e1s perfecta. El vendr\u00e1, vendr\u00e1 de nuevo. Vendr\u00e1 siempre hasta el momento de su venida en la gloria. El ya ha venido. Viene a nosotros en cada instante. Cada instante no tiene otro valor que el de esta venida y esta presencia de Cristo que el momento presente nos trae&#8221;. Desde la experiencia personal, la oraci\u00f3n universal de la Iglesia en Adviento referida a toda la humanidad, la evocaci\u00f3n de las visiones lisonjeras de los profetas, pacifistas y pacificadores, el ansia de la venida del Mes\u00edas, dan a la espiritualidad del Adviento una dimensi\u00f3n tambi\u00e9n real y universalista. Este tiempo de la Iglesia celebra, afirma e implora con su oraci\u00f3n la salvaci\u00f3n de nuestro mundo y de nuestra historia. La Iglesia afirma en este tiempo, como le gustaba recordar a Teilhard de Chardin, que nuestro mundo y nuestra historia necesitan una salida, una salvaci\u00f3n que no puede ser inmanente a la sociedad en que vivimos; tiene que venir de fuera, de Dios. Por eso el sabio jesuita con ardor po\u00e9tico y con una cierta inspiraci\u00f3n m\u00edstica y lit\u00fargica apostrofaba a los cristianos con palabras que pueden ser tambi\u00e9n motivo de meditaci\u00f3n lit\u00fargica para este tiempo de Adviento: &#8220;Cristianos, encargados, despu\u00e9s de Israel, de mantener viva en la tierra la llama del deseo. Apenas veinte siglos despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n \u00bfqu\u00e9 hemos hecho de nuestra espera? Seguimos diciendo que estamos en vela en espera del Se\u00f1or. Pero en realidad, si queremos ser sinceros, hemos de confesar que no esperamos nada. Hay que avivar la llama a cualquier precio. Hay que renovar a toda costa en nosotros la esperanza y el deseo de la venida del Se\u00f1or&#8221;. Desde la perspectiva de un mundo que todav\u00eda espera al Mes\u00edas como Salvador de su propia historia, desde la experiencia comunitaria de una Iglesia que tiene que avivar el sentido de la espera y la llama de la esperanza, desde la propia experiencia de pobreza y de indigencia que hacen no superflua sino necesaria la presencia del Se\u00f1or, podemos vivir el misterio del Adviento. Una acumulaci\u00f3n de deseos, dec\u00eda Teilhard de Chardin, har\u00e1 explotar la Parus\u00eda del Se\u00f1or. Por eso la oraci\u00f3n que resume la espiritualidad del Adviento, el Marana-th\u00e1 puede ser el grito de la Iglesia que ans\u00eda, espera e invoca una nueva venida del Se\u00f1or. Una oraci\u00f3n que desde el coraz\u00f3n puede ir impregnando de liturgia cotidiana el trabajo de cada d\u00eda. Y una oraci\u00f3n coralmente celebrada en la Liturgia de las Horas y en la Eucarist\u00eda como expresi\u00f3n cabal de una Iglesia, Esposa en vela que anhela y espera al Esposo, mientras no deja de anunciar su venida a toda la humanidad. JES\u00daS CASTELLANO, ORACI\u00d3N DE LA HORA Noviembre 1990, 11, p\u00e1gs. 357s Propuestas para vivir un Adviento consciente y responsable No es f\u00e1cil encontrar en el &#8220;espacio cibern\u00e9tico&#8221; lo que buscas porque hay m\u00e1s informaci\u00f3n de la que somos capaces de visualizar siquiera, cu\u00e1nto menos llegar a ver y meditar. Hoy os ofrezco uno de esos raros documentos que por su sencillez y claridad, puede ayudarnos a vivir este tiempo de Esperanza con un poco m\u00e1s de sentido. Est\u00e1 sacado de ciudadredonda y es \u00e9ste: Consumo medido: No se trata de ser r\u00e1canos ni de dejar de celebrar la Navidad como se merece sino de preguntarnos con sinceridad: \u00bfcu\u00e1nto necesitamos para celebrar la Navidad? \u00bfHasta d\u00f3nde queremos gastar?&#8230; Solidaridad: \u2026\u00bfy hasta d\u00f3nde queremos compartir con los que no tienen? \u00bfQu\u00e9 proporci\u00f3n queremos que haya entre lo que nos vamos a gastar en nosotros (y en regalos a nuestros familiares y amigos) y lo que vamos a dar a los pobres? Comercio Justo: No s\u00f3lo en la cena de Nochebuena, que este tiempo sea ocasi\u00f3n para descubrir los productos de Comercio Justo\u2026 y de rebote para reflexionar sobre los que no son de comercio justo. Regalos: que lleven algo de nosotros, que pongamos \u201cvalor a\u00f1adido\u201d de tiempo, cari\u00f1o, artesan\u00eda casera; que expresen algo de nosotros mismos o de lo que realmente deseamos a quien lo recibe. Y en cuanto a los ni\u00f1os, \u00a1no les sepultemos en regalos! Decoraci\u00f3n de la casa: realizada exclusivamente con motivos religiosos: el misterio del portal, el Bel\u00e9n, la estrella, los magos de Oriente\u2026 \u00a1\u00e9sas son las se\u00f1as de identidad de nuestra Navidad! Televisi\u00f3n: En lugar de incrementar esta Navidad el tiempo que le dedicamos a la televisi\u00f3n, \u00bfno se nos ocurren otras maneras alternativas de pasar el tiempo en familia? \u00bfY si decidi\u00e9ramos un \u201capag\u00f3n de tele\u201d hasta el 7 de enero? Felicitaciones: \u00bfQu\u00e9 estamos comunicando con nuestras tarjetas de felicitaci\u00f3n y nuestras llamadas telef\u00f3nicas? \u00bfY si adem\u00e1s de desearnos \u201cfeliz Navidad\u201d nos atrevi\u00e9ramos a decirnos esa palabra sincera que lleva tanto tiempo esperando? \u00a1Es Navidad, regale sinceridad! Yo para eso he nacido y para eso he venido al mundo: para ser testimonio de la Verdad (Jn 18, 37). Acercar a los alejados: Ante el \u201c\u00a1Vuelve a casa por Navidad!\u201d, \u00bfpodemos hacer algo para que los que van a pasar la Navidad solos tengan compa\u00f1\u00eda? Tal vez un nuevo sitio disponed para un amigo m\u00e1s en nuestra mesa, tal vez ayudarles a volver esos d\u00edas con los suyos\u2026 Gestos prof\u00e9ticos: Si nos desagrada la manera como \u201cel mundo\u201d celebra la Navidad, \u00a1hag\u00e1moslo saber! \u00a1Que se oiga nuestra voz de creyentes cat\u00f3licos en medio de una sociedad ciega y sorda! Aunque no publiquen nuestras cartas, no dejemos de escribir a los medios de comunicaci\u00f3n. Conciencia de Dios: \u00a1Qu\u00e9 no se nos olvide lo que estamos celebrando! \u00a1Que no se nos olvide dedicarle a Dios esta Navidad tiempos extra de oraci\u00f3n personal o en familia! \u00a1Que, como Mar\u00eda, guardemos en silencio todas estas cosas en el coraz\u00f3n, a la vez que proclamamos en voz alta las maravillas que \u00c9l ha hecho por nosotros<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Preparaci\u00f3n: Antes de la salida del celebrante Celebramos hoy el domingo tercero de Adviento, denominado &#8220;Gaudete&#8221;, por la primera palabra de la ant\u00edfona de entrada de este d\u00eda: &#8220;al\u00e9grense&#8221;, y que es precisamente la invitaci\u00f3n anticipada a la alegr\u00eda y que traduce perfectamente el esp\u00edritu tan especial que anima a todo este domingo: &#8220;el Se\u00f1or est\u00e1 a punto de venir en el misterio de la santa Navidad y esto nos llena de gozo.&#8221;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-417","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=417"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/417\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":423,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/417\/revisions\/423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}