﻿{"id":398,"date":"2015-12-01T14:07:42","date_gmt":"2015-12-01T14:07:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.parroquiadevina.cl\/?p=398"},"modified":"2015-12-01T14:11:03","modified_gmt":"2015-12-01T14:11:03","slug":"preguntale-a-cristo-que-te-sugiere-para-vivir-el-adviento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/?p=398","title":{"rendered":"Preg\u00fantale a Cristo qu\u00e9 te sugiere para vivir el Adviento"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"art_subtitulo\">Reflexiones Adviento y Navidad<\/span><\/p>\n<div id=\"articulo\"><span class=\"art_descripcion\">Para que el Se\u00f1or venga lo m\u00e1s plenamente posible sobre cada uno y sobre el mundo.vivir el Adviento. <\/span><img decoding=\"async\" class=\" alignleft\" src=\"http:\/\/imagenes.catholic.net\/imagenes_db\/91a579_vivir.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<div id=\"art_texto\" align=\"justify\">\n<p>Si todo fin y todo comienzo de a\u00f1o debe ser siempre, para las personas serias, responsables, un momento de balance: de mirar al pasado y a la vez al futuro, de sacar experiencia de lo ocurrido para asegurar un mejor rendimiento del porvenir, esto debe ocurrir de un modo mucho m\u00e1s particular y m\u00e1s exigente cuando se trata del fin y del comienzo del a\u00f1o eclesi\u00e1stico y, por lo tanto, en relaci\u00f3n con lo que m\u00e1s importa que es nuestra vida espiritual.<\/p>\n<p>El a\u00f1o eclesi\u00e1stico comienza con el Adviento, es decir, con la preparaci\u00f3n para el nuevo nacimiento de Jesucristo en la Iglesia y en nuestras almas.<!--more--><\/p>\n<p>El Adviento, en la liturgia de la Iglesia, no s\u00f3lo es una preparaci\u00f3n para la conmemoraci\u00f3n y para el nacimiento m\u00edstico de Jesucristo en Navidad; no s\u00f3lo mira a ese fin pr\u00e1ctico, sino que -en esa actitud de la Iglesia de renovar cada a\u00f1o los misterios relativos al ciclo humano de la vida de Jes\u00fas- quiere comenzar con un signo de la larga expectaci\u00f3n de la humanidad con respecto a la venida del Mes\u00edas anunciado.<\/p>\n<p>Durante un mes vamos a renovar m\u00edsticamente ese per\u00edodo de la historia de la humanidad que transcurre desde el pecado del primer hombre hasta la llegada visible del Redentor a este mundo.<\/p>\n<p>Por eso es comprensible que la Iglesia asuma, en su liturgia de este tiempo, abundantes textos del Antiguo Testamento y sobre todo un esp\u00edritu tomado de la imagen de la tierra, por una parte seca, \u00e1rida, sedienta de lluvia, y por otra, bien preparada para recibir en su seno la buena semilla en el momento de la siembra que espera le ha de llegar. As\u00ed como todo el tiempo del trabajo de la tierra previo a la siembra, est\u00e1 destinado a asegurar que cuando venga la semilla no encuentre ning\u00fan obst\u00e1culo a su supervivencia y a su desarrollo: a su germinaci\u00f3n, al producir la planta, las flores, los frutos (es decir, una expansi\u00f3n total de esa vida latente que tra\u00eda la semilla), as\u00ed tambi\u00e9n todo el Antiguo Testamento, y el Adviento para nosotros, debe ser un trabajo de arada, de rastreo, de preparaci\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 se ara? Primero para matar todos los yuyos, es decir, todas las plantas, todas las vidas que puedan entrar en competencia con la vida de la semilla y llevarse para ellas los frutos, las sales, las riquezas de la tierra; se requiere que cuando venga la semilla, nada en el seno de la tierra pueda disputarle la posesi\u00f3n de los alimentos.<\/p>\n<p>Y se rastrea, en segundo lugar, para romper todos los cascotes y sacar todas las piedras y consecuentemente todos los huecos que haya entre cascote y cascote, lo cual, de no hacerse, har\u00eda que la semilla quede sin entrar en la tierra o al lanzar una ra\u00edz no pueda ella expandirla y se vea impedida de germinar o, en todo caso, limitada en su crecimiento.<\/p>\n<p>\u00bfY para qu\u00e9 se riega, cuando se puede, la tierra? O \u00bfpor qu\u00e9 clama la tierra que venga el agua del cielo, si el hombre no puede proporcion\u00e1rsela? Para que esa agua, adem\u00e1s de incorporarse a la semilla y enriquecerla por s\u00ed misma, se convierta en el veh\u00edculo por el cual las sales y los elementos vitales que la tierra contiene se pongan al alcance y puedan entrar en contacto con la planta e introducirse dentro de ella y as\u00ed enriquecerla, fortificarla, hacerla desarrollar y alcanzar todo lo apetecido.<\/p>\n<p>La literatura del Antiguo Testamento est\u00e1 embebida en esta semejanza de la tierra que se trabaja y de la tierra que clama por la lluvia para que venga esa semilla a traer su vida. Y la liturgia de este Tiempo nos trae, con esta misma comparaci\u00f3n, toda la fuerza de su sugerencia y de su sacramentalidad para que trabajemos nuestra alma, de tal manera que, en el Adviento quitemos todo lo que en nosotros pueda oponerse al nacimiento o a la futura expansi\u00f3n de Jes\u00fas con su vida, cuando llegue una vez m\u00e1s, en Navidad.<\/p>\n<p>Que no quede ning\u00fan sector de nuestra persona: ni la inteligencia, ni la voluntad, ni el coraz\u00f3n, ni la sensibilidad, invadido por cualquier semilla que impida la entrada de Jesucristo con su vida, en ese sector.<\/p>\n<p>Y que no haya en nosotros ning\u00fan cascote, ninguna costra, nada que, aunque no sea usufructuado por alguna otra vida, u otra semilla, o por alg\u00fan otro organismo, sin embargo est\u00e9 cerrado como un caparaz\u00f3n, a la penetraci\u00f3n de Jesucristo cuando venga a nuestra alma m\u00edsticamente el d\u00eda de Navidad.<\/p>\n<p>Y que, por otra parte, no falte el agua de la gracia que consigamos a fuerza de pedirla, a fuerza de clamar como clama la tierra -simb\u00f3licamente- cuando est\u00e1 seca; la gracia que merezcamos con nuestras oraciones y nuestras buenas obras, y que dentro de nosotros disponga todo lo necesario para que la vida de Jes\u00fas, el mundo de sus sugerencias mentales, de sus ilustraciones a la inteligencia, de sus mociones a la voluntad, de sus sentimientos para nuestro coraz\u00f3n, todo eso encuentre el veh\u00edculo apropiado, la tierra blanda, permeable, para que la haga llegar hasta todos los l\u00edmites y dimensiones de nuestra persona.<\/p>\n<p>Teng\u00e1moslo, entonces, muy en cuenta: se trata de quitar lo que pueda disputarle al Se\u00f1or la posesi\u00f3n de nuestra persona; se trata de romper cualquier caparaz\u00f3n que nos cierre, que impida, que encallezca nuestra alma a la acci\u00f3n del Se\u00f1or; se trata de ablandarla y de vehiculizarla toda, con la lluvia de la gracia que merezcamos y obtengamos por medio de la oraci\u00f3n, y de las buenas obras ofrecidas con ese objeto.<\/p>\n<p>La perspectiva de un nuevo nacimiento del Se\u00f1or, en nosotros y en el mundo tan necesitado de \u00c9l, tiene que ser objeto de una preocupaci\u00f3n, de todo un conjunto de sentimientos y de actos de voluntad que est\u00e9n polarizados por el deseo de poner de nuestra parte todo lo que podamos, para que el Se\u00f1or venga lo m\u00e1s plenamente posible sobre cada uno y sobre el mundo.<\/p>\n<p>Y si esto vale siempre, se hace m\u00e1s exigente en las circunstancias del mundo presente que desvirt\u00faa precisamente lo que Jesucristo trajo con su nacimiento. \u00a1Qu\u00e9 necesario es que pongamos todo de nuestra parte para que Jes\u00fas venga a nosotros con renovada fuerza el d\u00eda de Navidad y, a trav\u00e9s nuestro, sobre las personas que est\u00e1n cerca, sobre la Iglesia y sobre el mundo!<\/p>\n<p>Qued\u00e9monos en esp\u00edritu de oraci\u00f3n, fomentando en nuestro interior el deseo de que las cosas ocurran seg\u00fan las intenciones y los deseos del mismo Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El Adviento es una \u00e9poca muy linda del a\u00f1o. Despu\u00e9s de las fiestas de Navidad y de Pascua, quiz\u00e1 es la m\u00e1s linda, porque es una \u00e9poca de total esperanza, de seguridad alegre y confiada. En ese sentido nuestro Adviento es m\u00e1s lindo que el del Antiguo Testamento: se esperaba lo que todav\u00eda no hab\u00eda venido, en cambio nosotros sabemos que el Se\u00f1or ya ha venido sobre el mundo, sobre la Iglesia, sobre cada uno y entonces tenemos mucho m\u00e1s apoyo para nuestra seguridad de que ha de venir nuevamente, a perfeccionar lo ya iniciado.<\/p>\n<p>Por otra parte, esapresencia del Se\u00f1or en la Iglesia y en nosotros nos ha hecho ir conociendo a Jes\u00fas, am\u00e1ndolo y trat\u00e1ndolo con confianza; por tanto, este esperar su nuevo nacimiento tiene que ser mucho m\u00e1s dulce, mucho m\u00e1s suave, mucho m\u00e1s seguro, mucho m\u00e1s esperanzado (con el doble elemento de seguridad y alegr\u00eda de la esperanza) que lo que fue la espera de los hombres y mujeres del Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>Qued\u00e9monos, pues, unidos con Jes\u00fas, conversemos sobre estos temas, pregunt\u00e9mosle qu\u00e9 nos sugiere a cada uno en particular para que podamos, desde el comienzo, vivir el Adviento del modo m\u00e1s conducente para obtener la plenitud de Navidad que \u00c9l sin duda quiere darnos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones Adviento y Navidad Para que el Se\u00f1or venga lo m\u00e1s plenamente posible sobre cada uno y sobre el mundo.vivir el Adviento. Si todo fin y todo comienzo de a\u00f1o debe ser siempre, para las personas serias, responsables, un momento de balance: de mirar al pasado y a la vez al futuro, de sacar experiencia de lo ocurrido para asegurar un mejor rendimiento del porvenir, esto debe ocurrir de un modo mucho m\u00e1s particular y m\u00e1s exigente cuando se trata del fin y del comienzo del a\u00f1o eclesi\u00e1stico y, por lo tanto, en relaci\u00f3n con lo que m\u00e1s importa que&#8230; <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-398","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sin-categoria"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=398"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":401,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/398\/revisions\/401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.parroquiadevina.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}