Dios no se toma vacaciones Él va donde tú vayas.

1Queridísimas Familias:

Llega el verano y con él, las merecidas vacaciones. Es una época en la que, tenemos más tiempo libre. Tengamos también tiempo para Dios. El verano se puede convertir en el invierno del alma si le damos vacaciones a nuestra vida de fe, o se puede convertir en un momento de gracia para profundizar en la oración, la formación en la Verdad de Cristo, vivir la Caridad, dedicar más tiempo a nuestra familia…

No se puede ser cristiano a tiempo parcial: a Jesucristo se le sigue siempre o no se le sigue, porque “nadie puede servir a dos señores” (Mt 6, 24). Somos cristianos en casa y en la Iglesia, en el lugar de trabajo y en el lugar de descanso, en verano y en invierno. Hemos de vivir así, con Cristo y en Cristo, todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia: en el trabajo, en la familia, en la calle, con los amigos… Eso es lo que se llama unidad de vida.

Con este folleto queremos haceros algunas propuestas que no aparecen en los folletos de las agencias de viajes. En la mayoría de los casos se trata de alternativas sencillas, baratas y a contra corriente. Porque estamos convencidos de que los mejores momentos, los más felices, son los que empleamos para amar a Dios y a los demás.

Si transmitimos este ánimo a vuestros hijos hará que este verano se convierta en un hito importante en su formación y educación.El objetivo es no cejar en el empeño de hacer de los hijos personas felices, personas que quieren a Dios y que se dan a los demás.

El próximo curso seguirá siendo ese bastón seguro para este recorrido.

Un fuerte abrazo y ¡feliz verano!2

Este artículo fue escrito en Sin categoría. Enlace Permanente.